Pasos cansados tras una imagen inerte.
Las tradiciones se terminan, el aire frío del otoño,
trae conciertos de silencios a la sombra de un sol pálido
que no calienta.
Las antiguas reinas de la primavera, caminan bajo el otoño,
con sus vestidos de azules, rosas, magentas y negros.
en primavera fueron coronadas y hoy caminan sin cortejo.
La batuta dirige por última vez, la música de la soledad
y despierta la melancolía y la inspiración, en todas ellas.
Sus calles permanecen vacías, un pueblo perdido entre
montañas de dorados y ocres.
Las ventanas se cierran, las puertas guardan recuerdos
de épocas pasadas, las mesas sin nadie, conservan el lugar
de quienes no vuelven.
Las chimeneas se encienden, la leña arde, las ilusiones
se vuelven ceniza y los recuerdos en polvo.
El hogar nos protege del frío, pero no del tiempo final.
El cielo prepara la nieve y como un manto cubrirá todo
la melancolía, se vestirá de blanco camina despacio,
sobre calles vacías.
Ya nadie coloca sillas junto al fuego, ya nadie llama
a la puerta al anochecer, la mesa conserva seis platos. Pero solo uno conoce el hambre.
Mañana no quedará fuego, ni voces ni tradición
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Foto de la red. SDA.




