lunes, 31 de agosto de 2026

CUMBRE




Palabras que mienten, vestidas de belleza, que te seducen 
al deseo y tejen la ilusión, con la que sueño.
Tú mirada cautiva, tu sonrisa perfecta, tu pelo suelto
toda tú era real.

Eras agua cristalina en el desierto de mi vida.
"No lo pensé un segundo", conquisté tu cima, 
cabra de capricornio; escalé sin miedo, llegué a las alturas.
Te lleve conmigo a ver las estrellas.

Escuchamos el sonido desde el firmamento, 
poco a poco fuiste parte de mi roca.
Eras un mapa que seguí para admirar las vistas.

Tus ojos, un oasis, un espejismo en un día de calor. 
Me dejé llevar hasta ellos; los miraba mientras sudábamos.
¡Mírame! 

No dejes de mirarme, te lo pedía al momento de llegar.
Tus labios, me enseñaron el camino. Bese, mordí soñé.
Todo parecía eterno.

Luego nada, no hubo mensajes, no respondiste 
a mis llamadas, a mis escritos, solo fuiste 
una hoja en blanco, que otro escribirá.

Hasta que el sueño se hizo costra. Solo fuiste una más, 
de las estrellas errantes que cubren el firmamento.
Promesas rotas, como un cristal que rompe tu lengua.

Ahora me encuentro en la cumbre, 
con las manos vacías y una estrella que no era guía
te lleve a ver las estrellas; me arrojaste a la oscuridad.

Te di mis montañas, mis brújulas y mis constelaciones;
te fuiste con un billete de ida y una libreta de rutas nuevas.
Me quedé en la cima. Tú con otros mapas.

Todos los derechos reservados, propiedad intelectual.
Foto de la red. SDA.

sábado, 29 de agosto de 2026

ELLA Y ÉL



Los dos se miran de ciudades diferentes:
uno con un deseo que pide siempre más, 
otro con un hambre que solo pasa de vez en cuanto.
Cuando tiene ganas y su encierro se lo permite.

Él llega con olor a humo, los bolsillos 
llenos de excusas y doblez de palabra.
Ella le mira como viendo una herida: con 
cuidado, con miedo que sangre otra vez.

Los mensajes de madrugadas hablan 
de deseo, pasión, y lujuria. 
Solo son noches para uno, mientras ella espera
su cuarta cita.

El usa sus manos sobre ella, sin pedir permiso
ella trae un anhelo que pesa como el despertador.
Se besan en el coche, apasionadamente mientras
las luces pasan como cortes rápidos en una serie.

Ella lo quiere todo, la hora completa. 
"Te quedan treinta minutos"
El quiere quedarse cuando la madrugada se vuelve memoria
"No me pidas confesiones" dice él.

"No te pido nada que no puedas dar" responde ella.
Él se marcha, ella no recuerda su nombre.
La almohada guarda un hueco que nadie reclama.
La ciudad sigue, indiferente, su historia no merece eco.

¡A por otro cliente!
Así es, ella asiente, otra noche...
La almohada guarda un hueco que no se despega.
Ella y él en silencio, esperando un próximo encuentro.

Todos los derechos reservados, propiedad intelectual.
Foto de la red. SDA.

viernes, 28 de agosto de 2026

LÍNEA DE BUS


Fue un roce breve, una electricidad pequeña 
que se quedó colgada entre ambos.
El calor pegaba fuerte en el mes de Agosto, 
Madrid vacío casi sin gente.

El bus marcaba siempre la misma ruta, 
las mismas paradas, la misma rutina.
Ella leía un libro, él la miraba a ella, los gestos 
eran mecánicos se podía ver a la distancia.

La oscuridad de la noche, los igualó, no 
había miradas de terceros.
El se acercó con cuidado, midiendo el silencio,
como quien mide un terreno minado.

El con su mano, rozó la suya, fue el momento de
mirarle a los ojos y decirle : "Si no quieres me voy"
susurrando al oído, su voz no llevaba amenaza,
solo era llevada por la verdad del deseo.

Ella dejó que su mano, buscará su brazo para bajar
No había prisa, aún quedaba una parada.
La piel respondió con un pulso cada vez más acelerado,
y el aire se llenó de pequeños sonidos de la ciudad

Sé apoyaron uno en el otro, no para esconderse, sino
para recordarse que aún podían escoger.
caminaron hacia el portal, él la invitó a entrar, 
la intimidad fue un intercambio de calor y realidad.

Una frase susurrada, unas toallitas compartida para 
secar el sudor, la promesa muda de hablar cuando amaneciera.
A la mañana, la rutina de la vida, volvió como un muro
Pero había algo que los dos podían ver

No era un compromiso público, ni un juramento heroico,
era apenas una cláusula escrita en silencio: Nos encontramos 
en el bus y si queremos, volvemos a encontrarnos, la misma línea
la misma rutina, pero con una luz de esperanza.

Todos los derechos reservados, propiedad intelectual.
Foto de la red. SDA.

jueves, 27 de agosto de 2026

CONEXIÓN ASTRAL


Solo fuiste una un polvo cósmico 
a la deriva, rumbo 
a la órbita de Saturno.
El eclipse marcó un encuentro entre dos mundos, que 
se rozaban y no se pertenecían.  

Todo era perfecto: tiempo y espacio; las ondas de 
la comunicación fueron claras.
El encuentro sería al caer la tarde, cuando todos miraran 
el eclipse, con los ojos encendidos en sombra.

Se aceleraron las conversaciones; se sucedieron horas de 
charla. Por fin llegó el momento del contacto.
Un beso dio inicio al encuentro, era la luz que atraviesa mi noche.
Sentimos las sombras que lo cubrían todo, y el beso era eterno
y en su estela quedaron también, tus mentiras

Tocaba entonces, dejar que la noche hiciera lo suyo.
Y así fue: vimos las estrellas errantes, caer sobre nuestros cuerpos, calientes como el magma.
Los planetas se alinearon; el cosmos gime una voz inaudible, 
como si la creación contuviera el aliento.

Todo era un sueño, hasta que llegó la realidad del planeta.
La tierra gime con dolores de parto, todo es caos y destrucción. 
Un temblor subió de mi piel a la tierra, el cielo escupió fuego.
El beso se quebró en un ruido seco; algo dentro de mí se partió.

¿Dónde está el amor, cuando todo se destruye?
¡Solo fuiste un amor de eclipse!


Todos los derechos reservados, propiedad intelectual.
Foto de la red. SDA.

miércoles, 26 de agosto de 2026

ELLA TIENE EL CONTROL




Tenemos que dejar de vernos.
Me estoy enamorando de ti.
-No seas tonta, -¿Porque lo dices?
-Son cosas mías.

Nos reprochamos las mismas 
debilidades y, sin embargo seguimos.
-¡Te dije que no te enamoraras de mí!
¡Qué ilusos ambos ya están enamorados!

La química y la física prenden 
desde el primer beso, cuando rocé 
la comisura de sus labios, 
y se extiende a toda la boca.

Insaciable deseo de placer y morbo 
que lo enciende todo.
Ella tomó el control, yo me dejo llevar
-Déjame a mí -¡No hagas nada!

Al cabo de un minuto, estoy a punto de estallar
Sus besos, sus caricias, sus mordidas a mis pezones.
Como baja milímetro, a milímetro, por mi vientre. 
Y como un huracán devora todo a su paso.

Luego sube hasta mis oídos y me dice:
-¿Te das cuenta que yo soy más suave que tú?
-Y logró poner te así.
-Si ... ¡Siento ser tan bestia!

-Ahora te daré un masaje.  
Corría el aceite por mi espalda y glúteos, ella encima, 
transformando el tacto en lenguaje.
Comenzó a masajear con todo su cuerpo, en un perfecto 
cóncavo y convexo.

Allí estaban nuestros cuerpos, meciéndose como olas, 
húmedos y calientes, rozaba mis oídos con insistencia, 
su respiración se hacía más densa
-Date la vuelta.

El mundo se quedó en su quietud 
y ella dueña del silencio,
puso las manos en mi noche y me enseñó a respirar.
Nos quedamos así, entre latidos y luz.

Con la promesa, de no decir nada más que el nombre del otro.
Me dejó el huracán en la piel, tiempo para aprender a sostener la tempestad.
¡Cerró la puerta sin prisa!

Yo quedé contando las huellas que en su paso dejó.
Ella impuso su ley: la marea que sube y baja, el pulso que dicta 
el ritmo y el viento  que esconde el mar.

¡Nos volvimos onda y memoria!

Todos los derechos reservados, propiedad intelectual.
Foto de la red. SDA.