Te ofrezco mi mundo...
Sé que vienes de un lugar distinto,
pero no me importa de dónde vengas.
pero no me importa de dónde vengas.
Lo esencial, es luchar e intentar que el amor,
pueda llenar nuestras vidas desde fuera.
Ya que somos heridas, pasado y destino.
Di mi vida entera en busca, entre surcos de tierra,
encontré la más fértil.
Regué mis semillas con lágrimas y dolor
como dice la palabra...
¡La misma palabra que dio vida y frutos!
Y que hoy puedo ver con mis ojos cansados,
y manos temblorosas.
El amor pide abrazos y al oír tu voz cálida,
susurrando a mí oído,
no temas, nunca estas solo.
¿De qué mundo eres tú?,
¿De qué mundo vienes tú?
Tú me dices soy como soy, con mis defectos
y mis virtudes, una frase cliché.
Que suena bien, pero vacía en su contexto.
Mis fetiche es ver todo en negro, negro tus ojos,
negro tus labios, negra tu alma.
Por eso necesito de ti.
En mi mundo somos dos,
y tú formas parte... ¡Tres me parece poético!
Quiero que pintes de color mi mundo interior,
quiero poder ver tonos grises e incluso blanco.
Pero ¿Estás vivo?
¿Consciente de tu realidad?
Si te entregas a mi por completo,
nunca volverás a ser el mismo.
Y solo la soledad te ayudará, será como
la antesala para poder escuchar tu alma.
¡No seas tan poético!
¿De qué mundo vienes tú?
Llega la hora de unir nuestros mundos,
pero mi silencio, está a la orilla de mis
pensamientos, en un mar de dudas...
¿Cómo saber si se juntan las almas?
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