a la órbita de Saturno.
El eclipse marcó un encuentro entre dos mundos, que
se rozaban y no se pertenecían.
Todo era perfecto: tiempo y espacio; las ondas de
la comunicación fueron claras.
El encuentro sería al caer la tarde, cuando todos miraran
el eclipse, con los ojos encendidos en sombra.
Se aceleraron las conversaciones; se sucedieron horas de
charla. Por fin llegó el momento del contacto.
Un beso dio inicio al encuentro, era la luz que atraviesa mi noche.
Sentimos las sombras que lo cubrían todo, y el beso era eterno
y en su estela quedaron también, tus mentiras
Tocaba entonces, dejar que la noche hiciera lo suyo.
Y así fue: vimos las estrellas errantes, caer sobre nuestros cuerpos, calientes como el magma.
Los planetas se alinearon; el cosmos gime una voz inaudible,
como si la creación contuviera el aliento.
Todo era un sueño, hasta que llegó la realidad del planeta.
La tierra gime con dolores de parto, todo es caos y destrucción.
Un temblor subió de mi piel a la tierra, el cielo escupió fuego.
El beso se quebró en un ruido seco; algo dentro de mí se partió.
¿Dónde está el amor, cuando todo se destruye?
¡Solo fuiste un amor de eclipse!
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Foto de la red. SDA.

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