Una explosión de semen salió de sus ojos,
su cuerpo marcado por la historia y las cadenas.
Lágrimas de sangre corrían por sus venas, y
la impotencia, era la madre de todas las mujerzuelas.
Su cartera abierta, su pecado dentro.
El espejo roto, junto a su lápiz color magenta
Se masturban con sus sentidos, dentro de unos zapatos
de princesas. ¡Mil posturas, que ellas no quisieran!
Se les multa y se les dejan, fuera de las fronteras.
Arte les llaman algunos, para otras profesionales.
¡Nadie les da soluciones! Que lo sepáis...
¡Ellas irán por delante!
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Se prohíbe su reproducción .
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