sábado, 29 de agosto de 2026

ELLA Y ÉL



Los dos se miran de ciudades diferentes:
uno con un deseo que pide siempre más, 
otro con un hambre que solo pasa de vez en cuanto.
Cuando tiene ganas y su encierro se lo permite.

Él llega con olor a humo, los bolsillos 
llenos de excusas y doblez de palabra.
Ella le mira como viendo una herida: con 
cuidado, con miedo que sangre otra vez.

Los mensajes de madrugadas hablan 
de deseo, pasión, y lujuria. 
Solo son noches para uno, mientras ella espera
su cuarta cita.

El usa sus manos sobre ella, sin pedir permiso
ella trae un anhelo que pesa como el despertador.
Se besan en el coche, apasionadamente mientras
las luces pasan como cortes rápidos en una serie.

Ella lo quiere todo, la hora completa. 
"Te quedan treinta minutos"
El quiere quedarse cuando la madrugada se vuelve memoria
"No me pidas confesiones" dice él.

"No te pido nada que no puedas dar" responde ella.
Él se marcha, ella no recuerda su nombre.
La almohada guarda un hueco que nadie reclama.
La ciudad sigue, indiferente, su historia no merece eco.

¡A por otro cliente!
Así es, ella asiente, otra noche...
La almohada guarda un hueco que no se despega.
Ella y él en silencio, esperando un próximo encuentro.

Todos los derechos reservados, propiedad intelectual.
Foto de la red. SDA.

viernes, 28 de agosto de 2026

LÍNEA DE BUS


Fue un roce breve, una electricidad pequeña 
que se quedó colgada entre ambos.
El calor pegaba fuerte en el mes de Agosto, 
Madrid vacío casi sin gente.

El bus marcaba siempre la misma ruta, 
las mismas paradas, la misma rutina.
Ella leía un libro, él la miraba a ella, los gestos 
eran mecánicos se podía ver a la distancia.

La oscuridad de la noche, los igualó, no 
había miradas de terceros.
El se acercó con cuidado, midiendo el silencio,
como quien mide un terreno minado.

El con su mano, rozó la suya, fue el momento de
mirarle a los ojos y decirle : "Si no quieres me voy"
susurrando al oído, su voz no llevaba amenaza,
solo era llevada por la verdad del deseo.

Ella dejó que su mano, buscará su brazo para bajar
No había prisa, aún quedaba una parada.
La piel respondió con un pulso cada vez más acelerado,
y el aire se llenó de pequeños sonidos de la ciudad

Sé apoyaron uno en el otro, no para esconderse, sino
para recordarse que aún podían escoger.
caminaron hacia el portal, él la invitó a entrar, 
la intimidad fue un intercambio de calor y realidad.

Una frase susurrada, unas toallitas compartida para 
secar el sudor, la promesa muda de hablar cuando amaneciera.
A la mañana, la rutina de la vida, volvió como un muro
Pero había algo que los dos podían ver

No era un compromiso público, ni un juramento heroico,
era apenas una cláusula escrita en silencio: Nos encontramos 
en el bus y si queremos, volvemos a encontrarnos, la misma línea
la misma rutina, pero con una luz de esperanza.

Todos los derechos reservados, propiedad intelectual.
Foto de la red. SDA.

jueves, 27 de agosto de 2026

CONEXIÓN ASTRAL


Solo fuiste una un polvo cósmico 
a la deriva, rumbo 
a la órbita de Saturno.
El eclipse marcó un encuentro entre dos mundos, que 
se rozaban y no se pertenecían.  

Todo era perfecto: tiempo y espacio; las ondas de 
la comunicación fueron claras.
El encuentro sería al caer la tarde, cuando todos miraran 
el eclipse, con los ojos encendidos en sombra.

Se aceleraron las conversaciones; se sucedieron horas de 
charla. Por fin llegó el momento del contacto.
Un beso dio inicio al encuentro, era la luz que atraviesa mi noche.
Sentimos las sombras que lo cubrían todo, y el beso era eterno
y en su estela quedaron también, tus mentiras

Tocaba entonces, dejar que la noche hiciera lo suyo.
Y así fue: vimos las estrellas errantes, caer sobre nuestros cuerpos, calientes como el magma.
Los planetas se alinearon; el cosmos gime una voz inaudible, 
como si la creación contuviera el aliento.

Todo era un sueño, hasta que llegó la realidad del planeta.
La tierra gime con dolores de parto, todo es caos y destrucción. 
Un temblor subió de mi piel a la tierra, el cielo escupió fuego.
El beso se quebró en un ruido seco; algo dentro de mí se partió.

¿Dónde está el amor, cuando todo se destruye?
¡Solo fuiste un amor de eclipse!


Todos los derechos reservados, propiedad intelectual.
Foto de la red. SDA.

miércoles, 26 de agosto de 2026

ELLA TIENE EL CONTROL




Tenemos que dejar de vernos.
Me estoy enamorando de ti.
-No seas tonta, -¿Porque lo dices?
-Son cosas mías.

Nos reprochamos las mismas 
debilidades y, sin embargo seguimos.
-¡Te dije que no te enamoraras de mí!
¡Qué ilusos ambos ya están enamorados!

La química y la física prenden 
desde el primer beso, cuando rocé 
la comisura de sus labios, 
y se extiende a toda la boca.

Insaciable deseo de placer y morbo 
que lo enciende todo.
Ella tomó el control, yo me dejo llevar
-Déjame a mí -¡No hagas nada!

Al cabo de un minuto, estoy a punto de estallar
Sus besos, sus caricias, sus mordidas a mis pezones.
Como baja milímetro, a milímetro, por mi vientre. 
Y como un huracán devora todo a su paso.

Luego sube hasta mis oídos y me dice:
-¿Te das cuenta que yo soy más suave que tú?
-Y logró poner te así.
-Si ... ¡Siento ser tan bestia!

-Ahora te daré un masaje.  
Corría el aceite por mi espalda y glúteos, ella encima, 
transformando el tacto en lenguaje.
Comenzó a masajear con todo su cuerpo, en un perfecto 
cóncavo y convexo.

Allí estaban nuestros cuerpos, meciéndose como olas, 
húmedos y calientes, rozaba mis oídos con insistencia, 
su respiración se hacía más densa
-Date la vuelta.

El mundo se quedó en su quietud 
y ella dueña del silencio,
puso las manos en mi noche y me enseñó a respirar.
Nos quedamos así, entre latidos y luz.

Con la promesa, de no decir nada más que el nombre del otro.
Me dejó el huracán en la piel, tiempo para aprender a sostener la tempestad.
¡Cerró la puerta sin prisa!

Yo quedé contando las huellas que en su paso dejó.
Ella impuso su ley: la marea que sube y baja, el pulso que dicta 
el ritmo y el viento  que esconde el mar.

¡Nos volvimos onda y memoria!

Todos los derechos reservados, propiedad intelectual.
Foto de la red. SDA.

viernes, 3 de julio de 2026

LA FELICIDAD DE VIVIR EN PRADOLUENGO


En Pradoluengo despierta el día, con las dichosas campanadas; 
es verano y el nacimiento de su río, cuenta los secretos entre piedras y memorias.

Los bancos junto al bosque guarda las voces antiguas: de amores y amantes, de senderistas que sueñan con salir más allá de estas montañas.

Mientras tanto llegaron las aves al pueblo: vencejos, golondrinas,
a reparar sus viejos nidos, y a crear otros nuevos en los aleros; mientras cagan todo a su paso: coches y los cristales quedan pintados de mapas imaginarios.

Todos somos cómplices: limpiar se vuelve el deporte del pueblo, risas y escobas al vuelo, mientras los gorriones, nos vigilan.
Benditos gorriones que no se han extinguido aún

Hoy, al leer estas palabras, recordamos a todos los que se marcharon de este pueblo en el otoño y en el invierno de sus vidas. 
Tejieron en sus casas año tras año y guardaron sus recuerdos en ovillos de lana e hilos. 

Mudaron el alma, en tardes de lluvia; los grises lo cubrían todo, salvo algún paragua rojo, que daba color a la vida.

Sus casas están vacías; sus recuerdos, están en cajones y en fotos; sus cucharas laten en la mesa y en el silencio. Una llave sin usar en una puerta cerrada.

Pero todos ellos dejaron una simiente: una historia, propia, que sigue haciendo pueblo. ¡Pradoluengo abre los brazos a los extranjeros!

Todo el pueblo se vuelca con ellos. Se vuelven manos que mecen, se vuelven manos que se consuelan, manos que sanan. Es un pueblo amigo. 

Vivir aquí es aprender que la dicha es pequeñita: un pan compartido, unas risas, una carta que se envía, un olor a guiso, pasos lentos, un fresco color en la sombra.  
 
Hoy nuestro pueblo está lleno, de quienes fueron niños: vuelven ahora con canas. Traen cochecitos y ven correr, a los nuevos piececitos tras la pelota. 

Llegan las maletas se abren en risas, aromas, ilusiones y sueños.
¡Pradoluengo es un pueblo, donde se puede ser feliz!

Tiene sentido de pertenencia, ritmo pausado, apoyo mutuo, tradición  y renovación. Sentido de la continuidad y sencillez gozosa. 

Y en la plaza y el mercado, los ausentes y los presentes dan abrigo a la memoria y al porvenir.

Todos los derechos reservados, propiedad intelectual.